¿Cómo empecé a colecionar dedales? La verdad ni me acuerdo; creo que uno de los primeros fue en Copenhague (Dinamarca)... ¿En Fátima quizás? Bueno, ahí están. Ahora, a donde vamos, los buscamos.
Quiero dar las gracias a mi marido por el portátil, y el resto... ya sabe él. A mis hijos Eduardo, Alberto (el viajero) y Andrés. ¡¡¡Ya mamá; no nos olvidamos!!! A Bárbara y Carlota, las novias de mis hijos, que ya se preocupan de avisarlos. Un beso a todos.
A mi familia y amigos, que donde van, siempre se acuerdan de mi colección, mis compañeras y profes de aquagim. Y a todos los amigos de mis hijos, que están comprometidos en la causa.
A Carmen y Hansi (d.e.p.), un recuerdo especial. Los nombres de todos ya los iréis viendo al ver los dedales. ¡Un millón de gracias a todos y seguimos! Mamá, ¿verdad que son chulísimos todos?
Besos de María Teresa.
Daros las gracias a Gema, Remi, Lidia, Elena, Mª José, Maribel, Pino y Gloria por vuestros cambios, y a Mary Carmen, la de los cerditos por los suyos. Biquiños a todas.
Espero que os guste la página. Mil gracias a mi hijo Eduardo; sin él no podríamos verla.